TODOS EN LA CASA QUE DEJARON MAMÁ y PAPÁ

TODOS EN LA CASA QUE DEJARON MAMÁ y PAPÁ!

Hace tiempo mamá y papá murieron y nos dejaron la casita donde todos vivíamos de niños..! Con el tiempo…y debido a diversas situaciones, uno de los hermanos fue a vivir allí. Luego, otro de los hermanos también se mudó a la casita con su esposa y sus hijos. Posteriormente, el hermano mayor se quedó sin casa y también se mudó a la casita. Comienza la convivencia…y por supuesto el problema. El primero que habitó la casa le manifiesta al resto de los hermanos que tienen que irse porque él se mudó allí primero que todos…Por su parte, el hermano mayor manifiesta que él es quien tiene derecho a vivir con su familia en la casa por ser el mayor de todos los hermanos. Pero, cual es la realidad del caso? Quién tiene la razón? Tendrán todos derecho a vivir en la casita que dejaron mamá y papá?. En el presente caso estamos en presencia de lo que se denomina en derecho “LA COMUNIDAD”.

Ya se trate de comunidad hereditaria, ordinaria o de cualquier índole, el tratamiento es el mismo. Es común escuchar este tipo de situaciones en nuestra vida diaria. En la comunidad, cualquiera de los comuneros (dueños todos de un todo), puede servirse de la cosa común y disfrutarla toda. Si bien es cierto que cada uno es dueño de una parte indivisible materialmente de la cosa, el disfrute no se limita a su parte sino al todo. En el ejemplo que mencionamos, cualquiera de los hermanos puede usar la cosa para el fin al cual está destinado, que en el caso de una casa, cualquiera puede vivir allí; todos pueden vivir en la casita de mamá y papá. Ninguno de los comuneros tendría más derecho que otro y las decisiones respecto a esa cosa en común se toman por mayoría simple, es decir, mediante la voluntad de la mitad más uno de los comuneros.

Respecto al mantenimiento y conservación de la cosa común, en este caso de la casa que era de papá y mamá, les corresponde a todos los comuneros por igual, contribuir con los gastos que se originen por tal motivo y quien no quiera contribuir con tales gastos puede manifestar en forma auténtica, que renuncia a sus derechos sobre la cosa a favor de los demás, pero en caso de no hacerlo, tendrá que pagar obligatoriamente su cuota; pudiendo los demás comuneros en tal caso, obligar al renuente a cumplir con su obligación. Ahora bien, puede cualquier comunero disponer y vender su cuota parte de derechos sobre esa cosa común a cualquier persona interesada? La respuesta es positiva!. Sin embargo, cualquiera de los otros comuneros puede solicitar ante un Tribunal competente, que se le reconozca su derecho de retracto, es decir, que se le venda a él primero antes que a un tercero extraño a la comunidad.

También nos preguntamos: Y si sólo uno de los comuneros quiere vender la cosa común y los demás nó; se podría vender igualmente? Positiva también la respuesta!. Basta que uno quiera vender o pida la partición del bien común ante un Tribunal competente para que se liquide el bien que forma esa comunidad. En este caso, ya no decide la mayoría simple sino que cualquiera puede pedir la partición del bien, haciendo valer el principio que “nadie está obligado a permanecer en comunidad” Y volviendo al tema de la casita de papá y mamá, la única manera de no tener problemas, en el caso de la ocupación por parte de todos los hermanos, en caso de no haber acuerdo, es liquidar la comunidad existente entre ellos, siendo la mejor manera la venta amistosa de la famosa casita y repartir equitativamente el producto de la venta.

De lo contrario, habría que acudir a la vía jurisdiccional para que sea un Tribunal competente quien decida la manera y el momento en que se venderá judicialmente dicho bien.

Por Gilberto Reyes Kinzler





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